Reacciones extremas al ‘ghosting’: varias personas nos cuentan la suya

Hasta ahora, por suerte, solo me ha pasado una vez que algún rollete me ignore por completo después de una o varias citas. Tal vez sea porque suelo salir con mujeres y entre nosotras somos más agradables (mentira, pero bueno). O quizá se deba a que no salgo con tanta gente como para que se dé la ocasión. Visita nuestra pagina de Sexshop chile y ver nuestros productos calientes.

En cualquier caso, la vez que me ignoraron —después de cinco encuentros que a mí me parecieron ya algo serio— me sentí tan ofendida que le mandé una fila de emojis de fantasmitas. “Esa eres tú”, le escribí, en un arrebato de niñata. Ella me envió una respuesta larguísima de cuyo contenido ya ni me acuerdo, y al final acabamos como amigas.

En cualquier caso, por norma general la gente no suele plantar cara a la persona que ha decidido cortar por lo sano la comunicación. Y si lo piensas bien, que alguien no quiera hablar contigo es una razón bastante convincente para que tú hagas lo mismo. Hay que saber pasar página. Además, la gente tiene sus movidas y no puedes obligar a nadie a que conteste tus mensajes, por muy gilipollas que sea por no hacerlo.

Por otro lado, resulta desconcertante y existencialmente irritante que pase de ti alguien con quien tú pensabas que tenías una conexión emocional sincera. Y estás en tu derecho de querer una respuesta. Hablé con varias personas que, en lugar de ignorar a quienes les habían ignorado, decidieron vengarse.

‘Le envié una parrafada que venía a insinuar que era una cobarde’

Llevaba unos dos meses saliendo con una chica. Habíamos ido a exposiciones y a cenar, y una vez pasamos 72 horas juntas. No es que me creyera que la cosa iba en serio, porque en la primera cita ya acordamos que ninguna de las dos quería nada exclusivo, pero sí creí que entre nosotras había cierta conexión emocional, por cosas que me dijo. Por eso me extrañó tanto que decidiera cortar todo contacto. Nos vimos un viernes, me quedé a dormir en su casa, hablamos el fin de semana y el lunes ya empezó a ignorarme. Creo que esa semana le envié tres mensajes.

Obviamente, a nadie le gusta que le ignoren, pero yo es que no me podía creer que me lo estuviera haciendo. No me parece tan complicado coger el teléfono y escribir un mensaje para dar explicaciones, aunque sea incómodo o consuma tu energía. Estás dando prioridad a tu comodidad sin importarte si estás hiriendo los sentimientos de la otra persona, y eso es puro egoísmo. El caso es que le envié una parrafada que venía a insinuar que era una cobarde. No me contestó, pero unas semanas después me enteré a través de unos amigos en común que ella había conocido a un tío. Eso me ayudó a superarlo más rápido. Lily, 25 años.

‘Manipulé la configuración de Bumble para provocar un match’
Nos conocimos en Tinder y salimos un par de veces. Después de la tercera, pasamos el día juntos y luego nos enrollamos. Quedamos en volver a vernos al cabo de unos días. Me envió un mensaje para asegurarse de que había llegado bien a casa… y eso es todo. El día antes de nuestra supuesta cita, le escribí y no me contestó. Al día siguiente, me dijo: “Lo siento, estaba super ocupado”, y desde entonces no he vuelto a saber nada de él.

Me sentó especialmente mal porque le había dicho lo mucho que me estresaban las citas y él me dijo que también le pasaba. Me puse dramática y lo bloqueé en todas las redes al final de esa semana. Fue una decisión impulsiva porque me estaba volviendo loca y no quería que pensara que era una lunática.

Un día se lo estaba contando a una amiga y me dijo: “¡No! Yo no lo toleraría. Persíguelo y pídele que te cuente sus excusas”. Pero yo no tenía forma de hacerlo.

Descubrí que estaba en Bumble, Hinge y OKCupid, así que usé la primera y manipulé mi configuración para provocar un match y lo conseguí. Deslicé a la derecha y ahí apareció. Tenía que decirle algo, así que escribí: “Anda, ¿sigues vivo?”, a lo que contesto con un simple “lol”. En ese momento supe que iría todo muy bien, que tendríamos una conversación muy madura. Le pedí que se explicara y me pidió disculpas. Alegó una serie de excusas como que estaba muy ocupado, que lo estaba pasando mal en el trabajo, que tenía mucho follón… en fin. Después de eso, eliminé el match y me sentí mucho mejor. Ally, 27 años.

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